Participación Ciudadana en la gestión municipal

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En los últimos dos meses producto de una evaluación a un proyecto que busca generar Contraloría Social y Participación Ciudadana en doce municipios en zonas semi rurales en tres regiones del país, tuve la oportunidad de entrevistar a muchos funcionarios municipales y algunas autoridades donde dentro de las preguntas se consultaba por la importancia de la Participación Ciudadana en la gestión municipal.

Todas las respuestas, sin excepción señalaron que la Participación Ciudadana tiene un rol fundamental en la gestión. Con esta respuesta unánime queda demostrado cómo el concepto se ha instalado en la gestión pública y hoy resulta un valor a destacar. Resultando políticamente incorrecto sugerir que no se es participativo.  Sin embargo, cuando se ahonda en el significado de esa participación y en formas concretas en las cuales se expresa pudimos constatar que se entendía por ella cosas muy diversas y que el concepto se había vaciado de contenido en la mayoría de los casos.

Se sugería entre otras cosas que la gestión era participativa porque se habían formado nuevas organizaciones sociales legales, porque siempre el alcalde recibía a los vecinos y vecinas que querían plantearle algo, porque se había hecho una cena para el día del dirigente social, porque se había hecho actividades para las familias en el día del niño o porque se haría una fiesta para celebrar a los adultos mayores porque pasamos agosto. Como la excepción hace la regla también hubo algunas minoritarias respuestas distintas.

Luego de esta experiencia parece complemente necesario volver a revalorizar el concepto de Participación Ciudadana y abrir los espacios de reconocimiento de buenas prácticas para replicar y reconocer, pero también trabajar en la necesidad del traspaso de competencias que permitan generar una verdadera Participación Ciudadana.  

Porque Participación Ciudadana no es cualquier cosa, es incorporar a los ciudadanos y ciudadanas, vecinos y vecinas en las decisiones que nos afectan directamente, hoy además es un derecho consagrado gracias a la Ley (20.500) de Asociación y Participación Ciudadana del año 2011, que establece el derecho a participar en la gestión pública, y por tanto, a nivel central, como regional y local las autoridades y funcionarios deben crear, validar y garantizar estos espacios y mecanismos.

Ayer se desarrolló la jornada de formación para funcionarios y funcionarias de la Red de Alcaldías Pro Participación Ciudadana que asumiendo esta necesidad estableció un primer paso para avanzar en este sentido de revalorización del concepto y reconocimiento de buenas prácticas, generando un espacio de diálogo, difusión y aprendizaje sobre el quehacer participativo, un hacer que quedó claro que no puede ser estático sino que en constante construcción y reflexión. Lo que fue novedoso y convocante hace 8 años parece hoy no serlo, lo que sirve para un segmento etario para otro no lo es, lo que nos permite avanzar en un territorio en el barrio de al lado no es lo mismo, y así suma y sigue.

Experiencias diversas que entraron en conversación: Consejos Escolares resolutivos en la Municipalidad de Santiago expuso su Alcaldesa Carolina Tohá, el proceso de Piensa Providencia mostró la Alcaldesa Josefa Errázuriz en relación a un Plan de Desarrollo Comunal que incorpora la voz de los habitantes pero también de quienes trabajan y estudian en la comuna, Carolina Leitao expresó el desarrollo de nueve años de participación ciudadana en Peñalolén: las lecciones aprendidas y los desafíos de futuro, desde Lo Espejo se mostró la experiencia de la Defensoría Comunal, como mecanismo de defensa de los derechos ciudadanos incorporado en la ordenanza de participación con 11 años de experiencia, la intervención social integral en Villa La Reina de corresponsabilidad ciudadana y la Política Comunal de Participación Ciudadana expuesta por el Alcalde de Maipú fueron entre otras experiencias expuestas en este encuentro.

Es necesario destacar la existencia de estos espacios y la necesidad de su continuidad y replica en otras regiones del país y con otros actores sociales, para que efectivamente la Participación Ciudadana en la gestión pública sea una derecho debe ser re-conocido y garantizado para así lograr una ciudadanía que avance en el fortalecimiento de sus capacidades ciudadanas para actuar en el debate, gestión, fiscalización de la acción pública con autonomía y poder. 

Chile de Todos versus Ganemos Todos

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El próximo lunes 19 vence el plazo para inscribir las candidaturas a las elecciones de noviembre, sólo ahí tendremos claridad de todos los y las candidatas presidenciales, al parlamento y a los consejos regionales.

Sin embargo, en la carrera presidencial durante esta semana se han desplegado los slogan de campaña y gráfica de al menos dos significativas candidatas; la candidata de la Nueva Mayoría Michelle Bachelet con su slogan “Chile de Todos” y la candidata de la Alianza por Chile Evelyn Matthei con “Ganemos Todos”.

Es curioso como mediante el uso de dos o tres palabras se pueden visualizar los modelos que se encuentran en cada uno de estas candidaturas y que sin duda resultan diferentes.

Por una parte al decir “Chile de Todos” se hace mención a un proyecto inclusivo, donde todas y todos somos parte de él y por tanto, te invita construir, te hace corresponsable del desarrollo de una comunidad. Enfatizando la idea de igualdad que ya se expresó durante la campaña de primarias presidenciales.

Mientras que el slogan “Ganemos Todos” lleva a mirar la vida en comunidad como una competencia donde se gana o se pierde y se sustenta en una contradicción, para que alguien gane otro debe perder, y es imposible que todos ganemos porque entonces no hay ganador. Este slogan deja en evidencia el modelo neoliberal que impera en la derecha, donde se parte de la base que un modelo de libre competencia genera crecimiento y si el país crece todos creceremos. Sin embargo, las cifras han demostrado que no existe una relación directa entre crecimiento, desarrollo e igualdad de oportunidades, sino que es necesario políticas públicas donde el Estado ejerza un rol fundamental para que la distribución de la riqueza sea posible y eso no se da solo por el hecho de jugar a ganador.

La carrera presidencial comienza la próxima semana esperamos ver el despliegue de éstos modelos distintos de sociedad con mayor claridad durante su desarrollo, donde los ciudadanos y ciudadanas en un clima de debate y deliberación puedan visualizar cual es el futuro que desean para nuestro país en los próximos años con un avance de propuestas concretas pero también de una estrategia de desarrollo viable.

 

Tocopilla, Corral, Quellón ... suma y sigue

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Hoy tenemos un paro en la ciudad de Tocopilla en la Región de Antofagasta el petitorio de la Asamblea Ciudadana es diverso; “especialistas para el Hospital Macuada, cancelar la licitación de la nueva planta de revisión técnica automatizada. Subsidio en el costo de la luz eléctrica, porque se produce mucha energía para Chile, pero existen los precios más altos. Cancelación de la millonaria deuda del Gobierno central con nuestra región, para asegurar la ejecución de proyectos emblemático de infraestructura urbana. Recursos permanentes para la comuna, porque se produce mucha riqueza y se recibe muy poco a cambio para poder tener una Educación pública y de calidad para todas y todos los jóvenes. Más recursos para la educación en Tocopilla. Tarjeta Nacional Estudiantil (TNE), Transporte público digno. Término de plagas en los establecimientos educacionales. Universidad Estatal acreditada. Medio ambiente libre de polución y playas limpias para todos y todas”.

La semana pasada hubo movilización en Corral en la Región de Los Ríos los vecinos y vecinas exigían mejorar la conectividad vial de la comuna. El mes pasado vimos las movilizaciones en Quellón en la Región de Los Lagos exigiendo mejor atención médica y especialistas, y así suma y sigue.

Son variadas y diversas las movilizaciones sociales que han emergido en las regiones de Chile en el último tiempo. Ejemplos emblemáticos resultan: Punta Arenas, Aysén, Isla de Pascua, Calama y Freirina. Las regiones se levantan y exigen mejores condiciones de vida. Porque la desigualdad territorial en Chile es evidente y ya no da más.

Delamaza (2013) describe cuatro tipos de conflictos territoriales que se han dado en Chile: la movilización social reactiva contra el centro; generalmente empresariado «bajo amenaza» cuando algunas áreas productivas entran en decadencia, por ejemplo crisis del Carbón, crisis exportadoras “Uvas envenenadas”, banderas negras en Arica, entre otras. Movilización ciudadana frente a la «modernización compulsiva» intensa en recursos naturales (disputa por recursos del territorio) por megaproyectos públicos o privados, como por ejemplo Represas Alto Bío Bío, Celco en Valdivia, Cerro Chuño en Arica, Pascua Lama, Hidroaysen, Freirina, la lucha por el agua y las mineras en el norte. Conflictos territoriales indígenas (crisis, autonomía, identidad) claramente observado en la región de la Araucanía en los últimos años y conflictos de gobernanza subnacional (políticos) que tienen relación con los conflictos de los últimos años donde las regiones, los diversos territorios, sienten que no tienen poder, en los territorios no se decide lo que sucede en ellos ni tampoco existe equidad en la distribución de la riqueza del país.

Es fundamental que los candidatos y candidatas a la presidencia de Chile se hagan cargo de estos nuevos conflictos sociales de carácter regional que han surgido y seguirán levándose en el país. Donde la descentralización es fundamental pero no suficiente.

El próximo gobierno debe poner en marcha un ciclo largo de desarrollo con cohesión territorial. La cohesión territorial es la condición de un país en la cual todas las personas tienen similares oportunidades de desarrollo, niveles de bienestar y de ejercicio de sus derechos, independientemente del lugar donde  nacen, crecen o viven, sin que ningún territorio se encuentre en una situación de marginación permanente u ofrezca niveles de vida inferiores a mínimos socialmente garantizados.

Participación Ciudadana para Transformar

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Chile es uno de los países más desiguales del mundo donde la riqueza está concentrada en unas pocas manos, donde la desigualdad se hace evidente en lo económico, lo social, lo territorial y en lo cultural. También esto se evidencia en la toma de decisiones. Los espacios de acceso a influir en el poder están distribuidos desigualmente.

Rosanvallon (2012) señala que la ciudadanía es una modalidad de expresión de una sociedad de iguales. “En este caso la igualdad se expresa en el modo de una inclusión, de una participación. El ciudadano es considerado bajo las dos formas de aprehender un sujeto: portador de derechos propios y miembro de una comunidad. Esta figura de la igualdad es a la vez del orden de una medida y de una relación”.[1]

Para avanzar en esta ciudadanía debemos progresar en derechos sociales garantizados que nos permitan condiciones de vida de mayor igualdad y dignidad para todas y todos los miembros de esta comunidad, pero también debemos avanzar en el derecho a participar de las decisiones de nuestra comunidad. Para ello es fundamental contar con participación ciudadana.

Llevamos años escuchando conceptos como ciudadanía y participación pero de tanto nombrarlos han perdido contenido. Hoy no solo hay que nombrarlos sino que sustanciarlos.

Queremos ciudadanía para avanzar en igualdad e inclusión y queremos participación para transformar nuestra comunidad. Queremos avanzar para que efectivamente la voz de todos y todas tenga peso en la toma de decisiones sobre aspectos importantes del que hacer nacional.

Para ello primero debemos tener una Constitución Política que sea legítima en su concepción, que contenga la voz de la mayoría, que sea fruto de la deliberación ciudadana y que por supuesto asuma a la participación como un derecho fundamental hoy ausente. En segundo lugar es necesario contar con mecanismos de participación ciudadana que permitan sumar nuestras voces al quehacer público. Entre otros, por ejemplo:

Que existan referéndum, donde todas y todos podamos opinar sobre leyes y temas significativos para el país.

Que los ciudadanos y ciudadanas podamos presentar iniciativas populares de ley, ayudando a nuestros representantes en forma corresponsable en la tarea legislativa.

Que todas las autoridades entreguen cuentas públicas comprensibles y útiles a los ciudadanos y ciudadanas, en un momento adecuado para dialogar sobre ella y proyectar la acción de futuro.

Que se pueda decir en qué invertir el presupuesto comunal y regional a través de presupuestos participativos comunales y regionales.

Que los y las ciudadanas decidamos en forma vinculante el plan regulador comunal de donde vivimos y habitamos. Y que contemos con igualdad de recursos técnicos e informativos para exponer nuestras opiniones a la comunidad sobre este instrumento tan significativo.

Que las evaluaciones ambientales consideren la opinión de los vecinos y vecinas y se asuman planes de compensación y mitigación consensuados. Con una institucionalidad que fiscalice su funcionamiento y cumplimiento en forma efectiva, sancionando en serio cuando no se cumpla.

Que en las elecciones municipales votemos por programas y no sólo por caras y si una vez electos no cumplen podamos revocar su mandato por incumplimiento de programa.

Que exista una Defensoría de las personas que promueva y defienda el cumplimiento de estos derechos ciudadanos en forma autónoma en todos los servicios públicos.

Hoy es el momento, no perdamos la oportunidad de avanzar en democracia. Queremos participación ciudadana para transformar Chile.



[1] Rosanvallon P, “la sociedad de iguales”, Manantial, Buenos Aires, 2012.

Participación Ciudadana, ahora es cuando*

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Hoy es común escuchar que la ciudadanía está más empoderada, que hay que escuchar a la ciudadanía, que comenzamos un nuevo ciclo político donde el contrato social entre el Estado y sus ciudadanos debe ser distinto, que es necesario contar con más y mejor participación ciudadana.

En relación a este discurso hemos escuchado a diversos candidatos y candidatas, y para ser sincera, también es algo que escuchamos con fuerza en anteriores elecciones. Sin embargo, es muy poco lo que hemos avanzado efectivamente para que la voz de todos y todas tenga peso en la toma de decisiones sobre aspectos importantes del que hacer nacional.

Chile es uno de los países más desiguales del mundo donde la riqueza está concentrada en unas pocas manos, donde la desigualdad se hace evidente en lo social, lo económico, lo territorial y en lo cultural. También esto se evidencia en la toma de decisiones. Los espacios de acceso a influir en el poder están distribuidos desigualmente, por eso es necesario avanzar en institucionalizar la participación a través de diversos mecanismos. Y sobre esa forma concreta de avanzar en participación ciudadana hemos escuchado muy poco.

Me gustaría saber que opinan las y los candidatos acerca de:

-          Que los y las ciudadanas decidamos en forma vinculante el plan regulador comunal de donde vivimos y habitamos. Y que contemos con igualdad de recursos técnicos e informativos para exponer nuestras opiniones a la comunidad sobre este instrumento tan significativo.

-          Incluir presupuestos específicos en los diversos servicios públicos para avanzar en participación ciudadana y que éstos sean evaluados a través de la DIPRES.

-          Contar con un organismo autónomo que evalué y fije estándares de participación ciudadana en los servicios públicos de modo que la ley 20.500 no sea prácticamente letra muerta.

-          Que las evaluaciones ambientales consideren la opinión de los vecinos y vecinas y se asuman planes de compensación y mitigación consensuados. Con una institucionalidad que fiscalice su funcionamiento y cumplimiento en forma efectiva, sancionando en serio cuando no se cumpla.

-          Que los ciudadanos y ciudadanas podamos presentar iniciativas populares de ley, ayudando a nuestros representantes en forma corresponsable en la tarea legislativa.

-          Que todas las autoridades entreguen cuentas públicas comprensibles y útiles a los ciudadanos y ciudadanas, en un momento adecuado para dialogar sobre ella y proyectar la acción de futuro.

-          Que se pueda decir en qué invertir el presupuesto comunal y regional a través de presupuestos participativos comunales y regionales.

-          Que existan referéndum, donde todas y todos podamos opinar sobre leyes y temas significativos para el país.

-          Que en las elecciones municipales votemos por programas y no sólo por caras y si una vez electos no cumplen podamos revocar su mandato por incumplimiento de programa.

Hay tantas formas de entregarle poder a la ciudadanía que han estado ausentes del debate y que se silencian en base a frases clichés. Hoy es el momento, no perdamos la oportunidad de avanzar en democracia. Construyamos una nueva Constitución e incluyamos nuevos mecanismos de participación ciudadana en serio.

*Publicado en www.elquintopoder.cl y www.elmostrador.cl

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Lanzamiento Taller Participación Ciudadana para un nuevo ciclo político

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POLITICAS CIEGAS LIMITAN EL DESARROLLO TERRITORIAL*

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El domingo se cerró el ciclo de primarias, las primeras legales en Chile, donde las dos coaliciones políticas más fuertes midieron a sus candidatos presidenciales, por Nueva Mayoría ganó holgadamente Michelle Bachelet y por la Alianza, de forma estrecha, se impuso Pablo Longueira. Se inicia así el segundo semestre del año con la campaña presidencial en pleno donde los ganadores de la primaria enarbolaban principios tendientes a cerrar brechas existentes en Chile tanto desde la disminución de la desigualdad como desde el avanzar en la justicia.

Este contexto parece oportuno para plantear una significativa desigualdad e injusticia que observamos en el país, aunque muchas veces invisibilizada: la desigualdad territorial. El destino de la mayoría de los chilenos y chilenas depende en gran medida del lugar donde se nace, crece o vive, y no de sus capacidades y esfuerzo, porque las oportunidades de desarrollo y bienestar están concentradas en unos pocos territorios, en desmedro de otros. Situación que quita oportunidades de desarrollo para el país, lo que según los expertos implica empezar a perder capacidad de crecimiento.

Estas desigualdades territoriales se han expresado en las últimas movilizaciones regionales de: Punta Arenas, Aysén, Freirina, Calama y ahora último en Quellón. Aunque no tenemos en nuestro país muchas cifras desagregadas y confiables a nivel regional y comunal algunas de ellas nos muestran estas evidencias de desigualdad:

Con un promedio nacional de 36%, la informalidad laboral fluctúa desde los registros de O’Higgins y Antofagasta en torno a un 29%, hasta el 47% de la Araucanía. Maule, Los Lagos y Los Ríos también presentan niveles importantes de informalidad, en torno a 40%.

El PIB per cápita regionalizado da cuenta de la desigual distribución territorial del ingreso, dado que sólo 4 de las 15 regiones del país superan el promedio nacional correspondiendo éstas a las tres regiones de perfil minero (Antofagasta, Tarapacá y Atacama) y a la Región Metropolitana de Santiago.

El 72.9% de la población pobre con discapacidad de larga duración reside en regiones distintas a la Metropolitana.

Estas brechas sectoriales a nivel territorial son evidentes y no podrán disminuirse con políticas públicas que sean ciegas a ellas como ha ocurrido en muchas oportunidades, es imprescindible poner en la agenda pública en este año electoral la necesidad de este cambio en la mirada y para ello un grupo de profesionales ha puesto a disposición de los diversos candidatos presidenciales: la Nueva Agenda Regional que Chile necesita para avanzar en cohesión territorial entendida como los cambios requeridos para que las personas en cada territorio tengan similares oportunidades de desarrollo y que ningún territorio tenga niveles de bienestar por debajo de los mínimos que como sociedad consideremos indispensables.

 *Publicado en www.cooperativa.cl y www.elquintopoder.cl

Familia, Escuela y Comunidad I: Una alianza necesaria para un modelo de intervención biopsicosocial

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Quiero partir agradeciendo a Mahia, con quien nos conocemos hace muchos, muchos años y a todo el equipo, Liliana, Taly, Marcela, Alejandra y Cristóbal, por invitarme a leer este libro y a introducirme en esta temática tan lejana en mi ejercicio profesional de los últimos años. De esta forma, elegante aprovecho también de decirles a todos y todas que no esperen un comentario experto en el tema en mis palabras.

Creo que la coyuntura electoral en la que Chile se encuentra hoy día es un buen escenario para poder intentar poner en la agenda pública temas significativos para el país. Los años electorales son los años en que las agendas se abren, pero también hay mucha competencia por introducir diversas temáticas e incidir.

Este tema, junto con otros ha estado ausente hasta el momento. Aun cuando a mi juicio, existen oportunidades evidentes para introducirlo y ahí creo que esta el desafío hacia adelante del equipo pero también de todos y todas nosotras quienes nos sensibilizamos con la temática.

Por qué creo que hay oportunidades para introducirlo:

-          Hoy el tema de la educación está en primer lugar de la agenda, y sin duda una reforma educativa que no considerará los elementos contenidos en las experiencias abordadas en este libro de intervención biopsicosocial estaría incompleta.

-          Se ha puesto el acento en lo que va de la campaña en las brechas sociales, en la injusticia y la desigualdad social, pues bien, cómo avanzamos en disminuir esas brechas si no nos hacemos cargo de la cancha desnivelada de origen que traen muchos de nuestros niños y niñas.

-          Se ha puesto el énfasis en los derechos sociales y en cómo garantizarlos desde una perspectiva de seguridad jurídica, es decir, con derechos conocidos, re-conocidos, con instituciones y haceres que se hacen cargo de su garantía y también con instancias que hacen exigible su cumplimiento y en Chile tenemos una gran deuda en derechos de los niños y niñas que es necesario empezar a zanjar.

Esto desde una perspectiva general para permear las candidaturas en forma genérica. Ahora bien desde mis convicciones creo que hay que trabajar para que un próximo gobierno avance en protección social y en derechos sociales garantizados, avanzando hacia la universalidad de derechos, donde el marco conceptual para el proceso de desarrollo este basado normativamente en estándares internacionales de Derechos Humanos, y operacionalmente dirigido a promover, proteger y hacer efectivos los derechos de las personas. Donde las políticas públicas son guiadas por la consideración de los ciudadanos como “titulares de derechos” y de los Estados como sujeto de obligaciones. Con un Estado Social de Derechos Garantizados, que significa según CEPAL “garantías  a los derechos de equidad dirigidos a lograr una ciudadanía extendida en la que, además del respeto a los derechos civiles y políticos, los ciudadanos puedan gozar de sus derechos económicos, sociales y culturales”.

Me parece del todo claro el pensar que intervenciones como las sistematizadas en el texto formen parte de la extensión del programa “Chile Crece Contigo”, programa que es un gran avance pero que sin duda queda trunco al no tener continuidad en la fase escolar de los niños y niñas. 

Me siento orgullosa como trabajadora social de la investigación por ustedes abordada y es un aporte a la configuración disciplinaria de Trabajo Social, sistematizar conocimiento sobre intervenciones sociales es algo que solo Trabajo Social puede hacer desde una perspectiva completa, y que me perdonen los que no son colegas pero son pocos los espacios donde uno puede hacerse cariño.

Ahora bien, si ya es un desafío para Trabajo Social avanzar en investigación social reconocida para el uso de los tomadores de decisiones, y como este aporte esta cumplido, es doblemente desafiante el pensar en incidir en la política pública con esos aportes y eso es lo que veo para adelante.

Entonces la pregunta es ¿Cómo seguimos para dar el salto?

Quiénes mejor capacitados que ustedes para luego de haber analizado estas propuestas liderar un equipo que proponga la estrategia más adecuada para nuestras escuelas.

Qué elementos de cada una de las experiencias sería adecuado extraer para una intervención biopsicosocial efectiva en nuestras escuelas:

-     Del programa Proniño que enfatiza en la erradicación del trabajo infantil.

-    Del programa de habilidades para la vida de la JUNAEB para detectar y prevenir riesgos en salud mental.

-   De las duplas psicosociales de la Corporación Municipal de Peñalolén.

-      De la Corporación Aprender para mejorar prácticas pedagógicas y los aprendizajes de los estudiantes.

-   De las experiencias internacionales estudiada en: Uruguay, México y EE.UU.

Qué elementos y con qué recursos, considerando las deficiencias de nuestro sistema escolar pero también sus potencialidades.

Y ojo, ahí hay que tener una respuesta lista frente a una interrogante que yo me he encontrado en muchas discusiones sobre educación escolar y de diversos actores: no será que se le está exigiendo mucho a la escuela, mi convicción es que no, que la escuela tiene un rol social que cumplir, que la educación es un derecho y debe ser integral y que para eso necesitamos salvar la educación pública.

Y salvar la educación pública involucra un cambio institucional pero también abordar la educación desde una perspectiva integral y con recursos adecuados para ello.

Por eso el segundo paso y para responder la típica pregunta de los economistas en política pública, es saber cuáles son los recursos que necesitamos para implementar en estas intervenciones y cuantos son los recursos adicionales que requerimos para ello. Cuánto cuesta esto.

Y el tercer paso es dejar en evidencia que esto es una inversión porque avanzaremos en detectar, prevenir y mejorar tales y cuales problemas sociales que hoy nos afectan pero eso también necesita número.

Esto puede sonar frío, calculador y carente de sueños e ideales, pero colegas para avanzar en incidencia, y lograr construir nuestros sueños tenemos que tener respuestas frente a cada escollo que se nos va a poner encima y esa es la pega que creo que falta y que debemos hacer para  incidir en política pública y para cumplir con ampliar el sistema de protección social Chile crece Contigo, hay harto avanzado, queda mucho por hacer y me sumo a la cruzada!!!

Muchas gracias 


Entrevista en Hora Constituyente

Educación Ciudadana en la Escuela: desafíos para la Participación Política*

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Quiero agradecer la invitación a conversar sobre este tema que para mí tiene una relevancia significativa y lamentablemente no hemos logrado situarlo en la agenda pública con la trascendencia que tiene. Me han motivado tremendamente los resultados de la investigación expuesta y dan ganas de conocer más. Creo que es significativo hablar de este tema y con estos resultados ejercer incidencia y cambiar algunas cosas, me parece importante que desde la academia se entreguen insumos para la discusión en políticas públicas. Sobre todo hoy, porque tengo la convicción que en Chile el sistema político está en crisis, tanto de representación como de participación.

Quiero señalar que me siento aquí en el panel casi como representante del género femenino, porque soy la única. Hace casi un mes se está organizando este seminario y el contacto siempre fue con Macarena, y hoy es la única del equipo que se quedó debajo de la mesa y eso me da pie para el primer comentario sobre el estudio, analizar la variable de género en los currículos escolares de educación ciudadana y en los resultados de las encuestas, quizás ahí tendríamos respuestas de la baja representación femenina en política que tenemos en Chile.

Un segundo punto de atención según lo expuesto sería sobre el resultado de expectativa de participación civil de los sectores de menores ingresos que aparece superior que la de los sectores de nivel socioeconómico alto. Puesto que en un estudio desarrollado por consorcio FLACSO, MORI y CERC hace 10 años a través de una encuesta de representación nacional los resultados obtenidos reflejaban que la participación tanto civil como cívica era superior en los sectores socioeconómicos altos, por tanto, creo necesario revisar las representaciones de participación civil que se proyectan.

Con todo creo esencial hablar de este tema, puesto que si bien Chile vivió el retorno a un régimen democrático en términos procedimentales hace ya 23 años y sabemos que un régimen democrático es más que procedimientos que lo avalen. Que constituye un régimen político que implica no sólo una forma de gobierno y estructura económica social, sino también valores, actitudes y conductas democráticas. El fundamento de la democracia es el reconocimiento de la dignidad de la persona humana.

Siento que tenemos una crisis del sistema político no sólo por las cifras que hemos visto anteriormente, sino desde una perspectiva más cualitativa cuando en clases les enseño a mis estudiantes que es democracia, ellos me dicen que eso no existe en Chile. Al referirme a que la democracia es la forma de organización social y política que mejor garantiza el respeto, el ejercicio y promoción de los derechos humanos. Aunque sin duda la democracia es perfectible.

Que desde el punto de vista político, la democracia es una forma de gobierno en que la propia sociedad, orienta y dirige el poder del Estado. Abraham Lincoln en 1863 la definió como "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo". El gobierno democrático parte del supuesto de que todos los miembros de la nación están llamados a intervenir en su dirección. Da la posibilidad de participar en el destino de la sociedad, para el interés común general.

Que los regímenes democráticos se sustentan en dos principios esenciales el respeto, promoción y garantía de los derechos humanos: donde el Estado está obligado al respeto de los derechos de las personas, a promoverlos y garantizarlos a través de normas jurídicas y mecanismos eficaces ante un Poder Judicial independiente. Los ciudadanos tienen, por su parte, la responsabilidad de valorar, respetar y promover los derechos de sus semejantes en el medio social que se desarrollan.

Y La autodeterminación del pueblo o la Soberanía popular: que constituye el reconocimiento efectivo de que el pueblo, es decir, el conjunto de ciudadanos-electores a través del sufragio universal, tiene la capacidad y el poder de elegir el tipo de gobierno que estime conveniente con total independencia y libertad. El pueblo es la fuente donde nace y se origina el poder del Estado, quien lo delega en autoridades o gobiernos. Ninguna persona o grupo tiene el derecho de imponer sin el consentimiento del pueblo una determinada forma de organización política.

Ellos me dicen que no, que eso suena bonito pero no existe en Chile, que no todo el mundo tiene la misma posibilidad de elegir y de ser elegido.

Por eso para hacer viable el desarrollo de un régimen democrático y de un proceso de democratización de la sociedad es fundamental contar con ciudadanía.

La ciudadanía es un concepto construido en la ciudad. El ciudadano era, antes que nada, el habitante de “derecho” de la ciudad. La ciudadanía hoy supera a los habitantes de las ciudades y en términos amplios se la concibe como el poder influir, decidir sobre distintos aspectos de interés público que las personas tienen frente al Estado, en su calidad de miembros de la comunidad nacional.

La ciudadanía, cuyo derecho básico se expresa como “el derecho a tener derechos”, es entonces más que un estatuto de derechos y responsabilidades, un conjunto de prácticas de participación civil, social y política en que diversos sujetos políticos instalan sus preocupaciones en la agenda pública.

Diversos autores distinguen entre una ciudadanía pasiva, aquella ciudadanía formal, consagrada legalmente que supone sujetos de derechos protegidos por el Estado, y una ciudadanía activa, que requiere la existencia de sujetos políticos capaces de hacer exigibles sus derechos, de realizar prácticas autónomas, deliberantes y participativas. Hoy la crisis de la democracia que observamos, es de ciudadanos reclamando y exigiendo más democracia, más espacios para deliberar para vincularse con lo público, con lo político.

Al Estado le corresponde la noción de rendir cuentas (accountability) y a la sociedad civil la responsabilidad de ejercer control ciudadano y desarrollar ciudadanía activa.

Ello significa que el Estado tiene una responsabilidad ante la ciudadanía y ésta a su vez, tiene como tarea exigir en conciencia el “derecho a tener derechos” y el cumplimiento de los compromisos sociales de los gobiernos en las materias correspondientes.

La ciudadanía dice relación con el fortalecimiento de las capacidades ciudadanas para actuar en el debate, gestión y fiscalización de la acción pública, con autonomía y poder.

Con la recuperación de la democracia durante la década de los 90 se estableció la plena imposición de las instituciones republicanas con el sistema de garantías que las caracterizan, afortunadamente se fueron erradicando las formas políticas más represivas y autoritarias que habían caracterizado al período anterior.

No obstante, pronto se vio que ello no era suficiente -aunque necesario- para un pleno involucramiento del conjunto de la ciudadanía en las principales decisiones políticas.  Abstención electoral, apatía, indiferencia por los asuntos públicos, pusieron de manifiesto que el importante paso dado para el regreso de la democracia y los derechos humanos no modificaban automáticamente estas actitudes.

Como dice Tony Judt en su texto “Algo va mal”, “es la distancia entre la naturaleza intrínsecamente ética de la toma de decisiones públicas y el carácter utilitario del debate político contemporáneo lo que explica la falta de confianza en los políticos y en la política”.  

Pero es difícil avanzar en ciudadanía y participación ciudadana cuando la cultura hegemónica hoy expresada esencialmente a través del conjunto de dispositivos más mediáticos, alienta y consolida determinados valores y concepciones básicamente dirigidas al aislamiento individual, el consumo incontenible y la competencia, elevando a categoría absoluta la realidad del mercado como la medida de todo lo humano.

Para un efectivo fortalecimiento democrático necesitamos que el conjunto de la sociedad sea consciente de sus derechos y responsabilidades, sujetos capaces de cuidar de sí mismos y cuidar de la sociedad, sujetos capaces de participar con conocimiento de causa y responsabilidad, capaces de organizarse, definir sus intereses y expresarlos; en fin sujetos capaces de ejercer ciudadanía. Aquí estamos hablando de algo más que sólo ir a votar por un representante.

Es inconcebible que se haya extendido el derecho a sufragio a través de la inscripción automática y se haya votado en contra de las clases de educación cívica. No puedo entender, ¿por qué alguien puede estar en contra de las clases de educación cívica?

Si bien en el estudio se analiza el cambio de los contenidos del currículo autoritario de los años 80 donde se privilegiaba la identidad nacional, las instituciones, entre otros, con ese estudie yo y me hicieron aprender de memoria la Constitución del 80, a los contenidos del currículo democrático donde se enfatizarían los valores cívicos, la participación ciudadana y los derechos humanos, que es el con el que aprenden mis estudiantes y lo que yo veo en clases es que eso no lo han aprendido en el colegio en términos de contenidos pero quizás en las calles a partir del 2006 y con mayor fuerza el 2011 vemos un cambio de actitud. Porque hay un aspecto fundamental los contenidos pasaron de ser parte de un curso a ser contenidos transversales que nadie sabe muy bien si se pasan y si se aprenden.

Y justamente hoy que estamos en democracia, con una cultura hegemónica que enfatiza la competencia y el individualismo es imprescindible contar con un curso de educación cívica. Aunque creo que es necesario ir más allá, de Educación para la Democracia desde kínder, que a partir de ahora es obligatorio, hasta cuarto medio.

Una asignatura que permita avanzar en ciudadanía, en sujetos conscientes de sus derechos y de sus responsabilidades sociales. No solo para igualar los niveles de participación política en nuestra democracia como lo muestran los resultados del estudio, donde los ciudadanos con más conocimiento cívico participan más, sino para fortalecer, dotar de mayor consistencia, más carne, más cuerpo a una democracia que no parece tan sólida y que muchas veces parece sufrir de anorexia y bulimia. Donde los ciudadanos no sólo voten, sino que asuman una ciudadanía activa.

Los contenidos deberían ir desde los institucionales, hasta los valóricos, con un rol preponderante en derechos humanos, convivencia escolar para bajar el bullying en los establecimientos educacionales. El maltrato escolar es un tema complejo y debe abordarse desde la diversidad de variables que influyen en él y no solamente desde una mirada punitiva y economicista en las sanciones.

Discriminación, derechos ciudadanos, afectividad, igualdad de género, la sociedad no puede dejar de tener ese espacio desde la educación formal donde se enseñe qué es vivir en comunidad, por qué es necesaria la democracia y lo que ello debe significar para cada uno de nosotros, cómo debemos convivir cuando lo hacemos en comunidad y cuáles son los derechos humanos que debemos respetar, promover y garantizar de todos los seres humanos. Este año electoral tenemos una oportunidad porque se abre la agenda no dejemos que la Educación para la Democracia se nos quede debajo de la mesa de nuevo!!!

*Exposición en Seminario Nacional “Educación Ciudadana en la Escuela: desafíos para la Participación Política” MIDE UC y CEPPE para mostrar resultados preliminares de proyecto Fondecyt n°1120630 "Socialización Política y Experiencia Escolar: Chile en contexto internacional". 

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